Martillos del alma

diciembre 12, 2011

Hay cosas que escapan de la realidad, el inconformismo nunca es pasajero, siempre arraiga en el subconsciente y si intento ignorarlo me agoto, y si intento hacerle caso me asfixio. Hay cosas que escapan del alcance, y quien se rinde ni lo asume, y quien lo intenta al menos lo sabrá con certeza. Es fácil hablar, asumirlo, aceptarlo y callarlo son términos inertes en sus hechos, emergen a la superficie de lo estrictamente correcto, mas lo estrictamente incorrecto es lo que se ve a manos de los que lloran a escondidas y hacen creer que le dan un bocado al mundo, dando lecciones de grandes, sintiéndose tan pequeños y silenciosos por dentro. A veces uno cree tener sus propios límites, fijándose en el resto de límites. Unos días se aspira a poco, creyendo que ya se es todo, y otros no se aspira a nada, creyendo que no se es nada.

Los días más azules son los días que vivo yo, los días más grises son los días que vivo en otro. El esfuerzo que supone convertirse en lo que uno cree querer ser agota infelizmente los deseos de ser uno mismo, hasta volver en sí, a ser uno mismo. Es en vano tantas ganas, deseos, fuerzas, si a la vuelta de todo el viaje emocional, vuelvo a ser yo, pero más cansado y desnutrido.

Los sonidos del desasosiego no suelen ser tan ruidosos para el resto como lo es el caos mental que se otorga a uno mismo, las cuchilladas y machacantes deseos de destrucción, de palabras martilleantes, de desgarros que desalman. Respirar otra vez, más despacio y sin espinas, volver a verme a mí, creer yo, vivir yo, ser yo.

Noviembre

noviembre 3, 2011

Noviembre que me contemplas, suena mi alma al pisar las hojas caídas, y doy mis pasos tan despacio, respiro tu aire y tus sueños siguen volando en esas nubes de papel que tiritan, y quiero sonreírte sin miedo a perderte, pero sigo tachándote, desapareces lentamente, y el frio de mis labios agoniza un poco más, vuelve, te añoran todos mis sentidos, estoy yo solo entre todos tus reflejos, vuelve, yo te espero, y te seguiré esperando, sentado en cada amanecer.

Hora punta en la acera

septiembre 14, 2011

Todos los días. Me mira los cordones desatados, mis camisas arrugadas, mis sonrisas mañaneras. Conoce todos mis peinados, mis colores preferidos, los murmullos de mi música, el móvil que tengo. Observa sus pisadas, las mías, las de otros. Hemos estado muchas veces tan cerca, pero tan distantes. Breves son los instantes, fugaces los momentos, miradas. He visto su paraguas, su jersey, su manga corta. He oído sus prisas, su respiración, pero no su voz. Conozco su estilo, su horario, pero no su nombre.

Acaricia en un mar cristalino los sentidos y el silencio despierta en arenas blancas, en rayos de luz inquietos, todos los suspiros que se esfuman muy alto como humo blanco, hacia las nubes, desaparecen ante mis ojos los arañazos del tiempo, reblandecen lentamente los sonidos en mi cuerpo, recorren toneladas de cielos azules reflejados, y se mueven muy despacio, cada gota unida a otra, sólo oigo el aire y el callar de los árboles, pasear hasta aquella piedra con los pies llenos de arena y los bolsillos llenos de polvo

Muerden

junio 29, 2011

A bocaos, los rincones de edificios, profetas trepan alto pa evitar la estepa de farsantes, de elefantes muy muy grandes, trajeados y angustiados con bolsillos vacíos, pesados. Son los dioses disfrazados, del engaño y las pericias, de esas que llaman justicias y las piedras van cayendo, una a una y poco a poco en las cabezas, pierden fuerzas y sonríen sus caretas, y la fuerza de macetas que florecen a esas fresas con galletas, de maletas de rastrojos, de que niños pintan rojo y gordos firman como locos cheques de amor al prójimo

Memoria

junio 23, 2011

Reflejos de esquemas borrosos de lapiz borrado y de tinta movida. Ilusiones que crea la nada para darme con algo que no sirve de nada. Doscientas cuarenta y la madre formas de repetir la pregunta sin encontrar mi respuesta. Decirte que estás bloqueado, pensar que eres inutil, saber que eres idiota. Creer la importancia, arañar en la envidia, sudar los recuerdos. Imaginar el pasado, ver el futuro, entorpecer el presente.

Iniciativa

junio 23, 2011

Azul resplandeciente grita, azul melancólico y fugaz llora, azul enternecedor y fragil va cayendo de uno en uno los puntitos del cielo iluminado. Ayer tuve esperanza, buena fe, buenos sentimientos encarcelados en un cúmulo de asco. Ayer tuve la revelión a mis espaldas, y a cada lado un síntoma del rencor menos duradero. Tuve la sensación, la certeza, de acertar con mi palabra, pude haber escrito un drama en silencio y sólo llegué a tener drama en mis sentidos durante un corto y breve maullido mental histérico.

Tal día como hoy

mayo 22, 2011

No estaba yo escuchando un piano encerrado y solitario en mi cuarto, escribiendo, pensando y olvidando al mismo tiempo, entre folios y números atrapado. No estaba aquí, estaba lejos, a cientos de kilómetros, entre gritos de niños, un día soleado como ningún veintidós atrás. Había vaqueros mojados, perritos calientes y mi cámara colgando. Habían besos de todos los colores, atracciones abrazados y una vela azul. Habían miradas, sonrisas y mi camisa blanca de cuadros negros. Habían frases y palabras, en el césped y en el metro.
No estaba yo escuchando un piano mirando por la ventana tan despacio y tan lejos, solitario y esperando que acabe el día sin llevar cuenta de las lagrimas, sin coger ningún tren de vuelta a casa.
No estaba yo pensando qué hará en este momento, porque ya lo sabía. No estaba imaginando qué pensará, porque ya lo sabía. No estaba pensando qué vela soplará esta vez, era el único que lo veía.

Pude

mayo 22, 2011

A veces, solo a veces, solo alguna que otra vez casualmente y sin quererlo, sin volver de nuevo a la rutina de los dedos decorando este texto, de tocar la melodía de mi vida en un camino largo y extenso, azul y cristalino como labios olvidados, memorias pasadas, cartas rotas y ceños fruncidos. Cómo pude haberlo olvidado, cómo pude haber hecho tan desmesurado pensamiento en un momento, en tan preciso momento. Pude haberlo roto allí mismo y no lo hice, quise esperar a que la ventana se fuera borrando con el tiempo, pero eso nunca pasó, mi ventana siempre está en el mismo sitio, y nunca se va, siempre espera a mis recuerdos, cada noche, esperando que apoye la cara sobre el cristal de estos recuerdos, de estas vidas de soñados, de esos cubos de tristezas y de llantos que amanecen cada día, de tormentas muy bailadas en la sombra, de profetas muy pequeños que aspiran tanto, de una nota en la cabeza, que golpea y me golpea. Dos veces, muchas veces, casualmente y sin quererlo.

Un día fuimos al cine

mayo 22, 2011

Un día, fuimos al cine, y el cine estaba cerrado, no había nadie en las calles, las hojas de los árboles tiradas por los suelos hacían demasiado ruido, el viento solo me dejaba pensar. Me temblaba el pulso mirando fijamente la acera empapada de pisadas pasadas. Y la cremallera atascada, las cordoneras viejas, me fuí.

Volví al día siguiente, con las cordoneras nuevas, con botones, por la orilla de la acera limpia, con los parpados hambrientos, el viento allí estaba acompañandome de nuevo, pero el cine estaba cerrado, no sabía leer el cartel de la puerta, parecía importante, me fui.

Un día, volvíamos del cine, con las manos en los bolsillos, pataleando hojas de los árboles tiradas por la acera sucia, demasiado era el silencio, y el silencio me daba miedo, solo a veces me da miedo el silencio, y ese silencio me daba miedo. Saqué el cichle de mi bolsillo, y lo tiré, no estaba lo suficientemente sucia la calle.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.